sábado, 17 de mayo de 2025

SOS INTIMIDANTE

Dos palabras. Un diagnóstico no solicitado que me han dado más veces que mi tipo de sangre. Me lo dijeron ex novios, familiares, jefes con y sin corbata, amigas con cerveza en mano y hasta un mozo que no supo si acercarse o huir cuando pedí que me cambie el plato porque no es lo que había pedido.


 “Sos intimidante” es una frase que me ha acompañado a lo largo de la vida. Siempre con esa mezcla de admiración cuando es propiciada por una mujer y miedo cuando la pronuncia un varón, como si ser una mujer segura de sí misma fuera un acto de rebeldía. 


"Tenes que cambiar un poco la personalidad para no espantar a los tipos". Claro, el problema soy yo, no? No existe en la faz de la Tierra un hombre que se sienta atraído por una mujer fuerte de carácter y espíritu.


Al principio, pensaba que era un cumplido disfrazado de crítica, como un insulto escondido en un halago. Después comprobé que estaba en lo cierto. Ser intimidante tiene una connotación super negativa. Pero luego también entendí que, para algunos, una mujer que sabe lo que quiere y no teme decirlo es una amenaza.  No porque sea agresiva sino porque desafia los estereotipos de género que esperan que seamos sumisas y complacientes. 


¿Qué les pasa a los hombres con las mujeres que saben lo que quieren? ¿Por qué una que habla claro, que no necesita permiso ni aprobación para existir, de pronto se vuelve una amenaza?


No tengo un látigo en la cartera, no soy Cruella ni Margaret Thatcher. Solo tengo carácter, opinión, independencia económica y cero ganas de hacerme la tonta para caer simpática o agradar.


Pero claro, eso incomoda. Porque una mujer fuerte no entra en el molde de “salvame”, sino que, en todo caso, te pregunta si tenés salvavidas... o si preferís aprender a nadar de una vez. Ya intenté ser la salvadora de un par, además, y no solo no salvé a nadie sino que presencié mi propia muerte en el proceso. Y el nuevo renacer en una versión mejorada.


Lo que para mí es seguridad, para otros es soberbia. Lo que es claridad, ellos lo ven como agresión. Y lo que es criterio, lo traducen como “me está desafiando mi masculinidad frágil, mejor huyo al monte”.


¿Y si cambiamos la narrativa?¿Y si en vez de decir “sos intimidante”, probamos con: “me falta madurar emocionalmente para estar a la altura de una mujer que se banca sola pero igual elige compartir”?


Porque al final del día, el problema no es ser intimidante. El problema es que nos enseñaron que las mujeres deben ser dulces, suaves y un poquito sumisas. Y si te salís de ese guion, chau, fuiste. Sos “difícil”. Sos “mandona”. Sos “poco femenina”.


Y yo ya estoy grande para fingir delicadeza cuando lo que tengo es fuego. Y un sarcasmo filoso que no entra en ningún estereotipo de princesa de Disney.


La otra noche, mientras fumaba un cigarrillo con un extraño que me conocía de algún lado (más yo no tenía idea de quien era hasta que me puso en contexto), me dijo: "tampoco te aproveches de que estos te estén atrás y te pongas en exigente, porque te vas a quedar sin el pan y sin la torta". Algo así como que si tengo "la buena fortuna" de que un par de tipos me esten siguiendo toda la noche en un bar con intenciones -digamos todo- exclusivamente sexuales, yo tengo que dejarme seducir si o si. 


Y le expliqué mi teoría fundada de muchos hombres se sienten atraídos por mujeres inteligentes, seguras o exitosas pero solo si están ubicadas a ciertos metros de distancia.  Cuando se enfrentan cara a cara pueden sentirse inseguros y menos masculinos. Es un hecho que las mujeres intimidantes gustamos de lejos.


Así que sí, tal vez soy intimidante. Pero no voy a pedir perdón por eso. Voy a seguir siendo esa mujer que incomoda a los cobardes y enciende a los valientes. Porque ser una mujer fuerte no es un defecto.  Es una virtud.  Y si eso intimida a algunos, que así sea. 










6 comentarios:

  1. Ni que tampoco nos salvaran de nada los tipos, haciendonos las moscas muertas...

    ResponderEliminar
  2. 🔥🫂🥰👏👏👏, me quedo con el último párrafo

    ResponderEliminar
  3. Si se dieran la oportunidad de conocerte, podrían encontrar esa compañera de ruta incondicional, alegre y versátil, con defectos y virtudes, igual que el resto, porque en definitiva no sos más, que una versión distinta a tantas otras mujeres, y que tenes cosas mejores y cosas perores.

    De todos modos nada de eso tiene importancia, porque esa persona que llegue a vos, que se refleje con lo que SOS y lo que haces, va a aparecer, y ese día todo tomará sentido y no, solo sabrás que es él y él sabrá que sos vos! Te quiero amiga!

    ResponderEliminar