-Hola, quisiera comprarme un disfraz.
-¿Tenías pensado alguno en especial?
-Sí, el de Harry Potter.
-Pero esto es una casa de lencería erótica…
Miré a la boluda de la empleada con cara de resignación. No tengo el humor de Enrique Pinti, nena. Afortunadamente, mis fieles amigas me festejan las pavadas que se ocurren.
-¿Ah, no? Que macana, che! Entonces mostrame que hay.
La chica desplegó un arsenal de brillos y encajes que me encandiló. Enfermera, muy predecible. Colegiala, básico. Bombera, mmmmm. Policía, me va a atar. Mucamita, servidora. Angelito, virga. Diablita, Puta.
-Dame el de mucamita.
Consistía en un corpiño de encaje muy lindo, unido a una especie de pechera de raso negra con detalles de puntilla, terminaba en una mini pollera que me tapaba bastante el acoplado que llevo por nalgas. Cofia, gargantilla y guantes. Hermoso.
-Me lo llevo. Poneme también unas medias negras y un poco de amor propio para animarme a entrar en eso.
Volvía de vacaciones y no nos veíamos hacía dos semanas. Quería sorprenderlo. Estaba necesitada de afecto además. Estaba reestrenando soltería después de ocho años y éste era la última adquisición. Las mujeres recién separadas, tenemos al menos en principio, la creencia de que todo hombre nuevo puede llegar a convertirse en futuro candidato al altar. Los años, los rechazos y la experiencia después te demuestran que sos la misma boluda de siempre, pero esa es otra historia.
Me trajo Garotos. De los dieciocho bombones que trae la caja- por que sí, los tengo contados- mis preferidos son el de coco y el de banana. Un ejemplar de cada uno, no más. El resto, Serenatas de Amor blancos y negros y otros sabores sin mayor trascendencia.
El disfraz me lo puse cuando llegamos a su casa, le cociné, lo mimé. Fui una mucamita hecha y derecha, una copada. En personaje y metiéndole una actitud bárbara a una situación que a simple vista parece fácil, pero que requiere de una concentración previa y algún componente etílico en el cuerpo, para intentar llevarla con dignidad.
-Dejalo en casa al disfraz. Cada vez que vengas te lo pongo.
Si escuchaba a la psicóloga que llevo dentro, ese pedido bien podría tratarse de una inseguridad suya, de machismo, pero no me molestó darle ese gustito.
-Dejo también los Garotos, así los comemos juntos.
-En la mesa de luz de tu lado. Ahí quedarán hasta que vuelvas.
¡Qué lindo sonaba eso! DE TU LADO. Tener asignado “un lado” en la cama de un tipo que ves hace dos meses con frecuencia regular, era una señal. Al menos un detalle a tener en cuenta.
Nunca más me llamó. NUNCA. Me dolieron más en el alma los bombones de banana y coco que nunca llegué a comerme que los cuarenta pesos que me salió el disfraz. ¿Por qué se quedó con el disfraz y los garotos? Un misterio. Capaz que se los quiso regalar a la rubia cara de bragueta que tuvo por novia poco tiempo después.
jueves, 30 de junio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
YO ME QUIERO CASAR... ¿Y USTED?
Hoy me desperté con un espíritu Bradpitesco. Así, como quien no quiere la cosa, me miré en el espejo y me amé. Increíble. Hoy no hay rollos de más, ni celulitis ni estrías que valgan. Nada. No me quedó otra alternativa que enamorarme perdidamente de mí. Y decidí que me quiero casar con esta yo.
Me quiero casar con mi estado idílico, mi costado adolescente intacto. Sonreírle a la gente porque sí, pasar de largo por ir con la cabeza pensando en pavadas, hablando sola y haciendo gestos presumidos, viendo todo lo que sucede con una insoportable actitud optimista y alegre. Me dí un poco de asquito en un momento, algo de vergüenza ajena. El narcisismo me desbordó por los poros, simplemente sucedió. No me mandó carta documento previa, ni aviso de corte, mucho menos de desalojo, nada che.
Todas las mujeres, hasta las autosuficientes como yo, que cargan las bolsas pesadas del mercado, cortan el pasto con bordeadora y disfrutan de dormir solas atravesadas en la cama, en el rinconcito más turbio y oscurito de su susanezco corazón, pretenden vivir al menos una vez, esa sensación de enamoramiento de la vida. No importa qué o quién ni como lo provoque, lo importante es que ahí estamos nosotras, derrochando actitud por todos los wines. No importa que nadie nos vea, nosotras lo sabemos.
Y mágicamente, los problemas del trabajo no tienen más trascendencia que la justa y necesaria. No me preocupa cómo voy a hacer para irme de vacaciones. Ni cuándo podré pagar esa cuota de instituto que debo. No pienso si las diez sesiones de electrodos y plataforma serán suficientes para dejarme el culo como el de Jésica Cirio y podré este verano calzarme la microbikini. Me olvidé de los jeans amontonados en el ropero que no me entran porque descubrí que las calzas me sientan muy bien. No sé sobre qué hablaré mañana en la radio. Ni si votar a Kristina es la mejor decisión.
Y a vos, varón argentino que transitas las calles de esta vida con total liviandad, que estás pensando en la peña con los pibes, en el asado del domingo o te preocupa hasta el hartazgo si tu equipo desciende o se queda en la primera división, te digo: caminá por la sombra, andá con cuidado, no te distraigas, porque si te cruzás conmigo en este estado, te enamoro.
Así me desperté hoy. Brindo por mí costado OME. Me quiero casar con esta yo, que se quede conmigo para siempre. Hasta que la muerte nos separe.
¿Te pasó alguna vez de sentir que tu autoestima estaba tan grande que no te cabía dentro del cuerpo? ¿No te reconoces también como en un día Bradpitesco?
Me quiero casar con mi estado idílico, mi costado adolescente intacto. Sonreírle a la gente porque sí, pasar de largo por ir con la cabeza pensando en pavadas, hablando sola y haciendo gestos presumidos, viendo todo lo que sucede con una insoportable actitud optimista y alegre. Me dí un poco de asquito en un momento, algo de vergüenza ajena. El narcisismo me desbordó por los poros, simplemente sucedió. No me mandó carta documento previa, ni aviso de corte, mucho menos de desalojo, nada che.
Todas las mujeres, hasta las autosuficientes como yo, que cargan las bolsas pesadas del mercado, cortan el pasto con bordeadora y disfrutan de dormir solas atravesadas en la cama, en el rinconcito más turbio y oscurito de su susanezco corazón, pretenden vivir al menos una vez, esa sensación de enamoramiento de la vida. No importa qué o quién ni como lo provoque, lo importante es que ahí estamos nosotras, derrochando actitud por todos los wines. No importa que nadie nos vea, nosotras lo sabemos.
Y mágicamente, los problemas del trabajo no tienen más trascendencia que la justa y necesaria. No me preocupa cómo voy a hacer para irme de vacaciones. Ni cuándo podré pagar esa cuota de instituto que debo. No pienso si las diez sesiones de electrodos y plataforma serán suficientes para dejarme el culo como el de Jésica Cirio y podré este verano calzarme la microbikini. Me olvidé de los jeans amontonados en el ropero que no me entran porque descubrí que las calzas me sientan muy bien. No sé sobre qué hablaré mañana en la radio. Ni si votar a Kristina es la mejor decisión.
Y a vos, varón argentino que transitas las calles de esta vida con total liviandad, que estás pensando en la peña con los pibes, en el asado del domingo o te preocupa hasta el hartazgo si tu equipo desciende o se queda en la primera división, te digo: caminá por la sombra, andá con cuidado, no te distraigas, porque si te cruzás conmigo en este estado, te enamoro.
Así me desperté hoy. Brindo por mí costado OME. Me quiero casar con esta yo, que se quede conmigo para siempre. Hasta que la muerte nos separe.
¿Te pasó alguna vez de sentir que tu autoestima estaba tan grande que no te cabía dentro del cuerpo? ¿No te reconoces también como en un día Bradpitesco?
jueves, 23 de junio de 2011
VENÍ QUE TE HAGO LA FIESTITA
Estuve pensando que si hay un motivo que me inspira a seguir escribiendo, son ustedes. Los lectores que posteo a posteo dedican un ratito de su tiempo a entrar al blog para leer, dejar comentarios, reírse de mí y conmigo. A los amigos que me escriben porque se quedan manijas, para pedir explicaciones, aclaraciones, para preguntarme si estoy bien. Si tal o cual cosa sucedió en verdad o lo inventé. A muchas personas que no tengo idea quienes son pero me siguen, me acompañan.
Ahora es mi turno. Tengo ganas de conocerlos. De escucharlos, de compartir sus historias, de responder sus preguntas, de reirnos. Quiero mirarlos a los ojos, abrazarlos, sentirlos, compartir un momento mas allá de lo que una simple lectura puede lograr, que no es poco de todos modos. Quiero verlos reir como los imagino, como ustedes mismos me cuentan que lo hacen.
Amiguitos, hace un par de semanas que tengo una idea dando vueltas por la cabeza. Sí, no me da el cuero más que para pensar de una idea a la vez y durante semanas, hasta que se me ocurre otra. Pero mis ideas mutan, se transforman, se van por la tangente. Y empiezo a soñar, a fantasear, a atreverme a ir un poco mas allá. No me conformo con poco, eso me parece que a esta altura está clarísimo.
Estoy organizando una fiesta del blog. SUBITE A MI CAMIÓN quiere reunir a todos los lectores en un evento, quiere enfiestarlos, romper las barreras de las redes sociales, hacerlos tangibles, humanizarlos. Redoblo la apuesta, le vamos a dar a este encuentro un fin solidario. Nos vamos a copar, loco. Todos juntos. Y además de reunirnos, vamos a juntar golosinas, galletitas y leche.
¿Quién va a recibir las donaciones? Un comedor infantil que ya está casi seleccionado. La idea es que ellos mismos vengan el día de la fiesta y sean quienes se encarguen de recibir todo lo que ustedes decidan traer. Que, los que deseen, charlen con ellos y conozcan qué hacen y cómo lo hacen.
¿Por qué tendrían que donar? Para que muchos pibes pasen un lindo día del niño y además porque todos aquellos que donen van a participar de sorteos por premios muy lindos.
¿Qué tipo de premios? Los que quieran ofrecer aquellas personas interesadas en ser "auspiciantes". Vayan sabiendo que ya tenemos muchos premios juntaditos.
¿Por qué querrían ser auspiciantes? Porque los que decidan auspiciar la fiesta obsequiando un presente para los sorteos, van a ser promocionados en este blog, en mi perfil de facebook, en la columna semanal de radio donde participo y en otros horarios dentro de la programación de esa misma radio. Una buena causa y oportunidad para darse a conocer.
¿Por qué tendrían que venir a la fiesta? Porque va a estar llena de gente linda, porque nos vamos a divertir, porque estamos todos subidos al mismo camión.
¿Qué pasa si quiero ir pero estoy solo/a? Yo también voy a ir sola. Seremos un par. O dos solos. O quizá seamos muchos solos y entonces seríamos un grupo.
¿Dónde, cuando y a qué hora sería la fiesta? Estoy terminando de definir eso. Si alguno de mis amiguitos bolicheros quiere reunirse conmigo para ofrecer su lugar, para charlar sobre esto porque le interesa, que se comunique conmigo.
Soy muy manija. Quería contarles en unos días pero la ansiedad puede conmigo. No me aguanté las ganas. El camión se puso en marcha con todo, quiere salir a dar una vueltita con todos ustedes, a ablandar el motor.
Ahora, decime una cosa. Y nada de chamuyos, contestame con la verdad, hacémelo saber, dejame que me entere... ¿CUENTO CON VOS?
Ahora es mi turno. Tengo ganas de conocerlos. De escucharlos, de compartir sus historias, de responder sus preguntas, de reirnos. Quiero mirarlos a los ojos, abrazarlos, sentirlos, compartir un momento mas allá de lo que una simple lectura puede lograr, que no es poco de todos modos. Quiero verlos reir como los imagino, como ustedes mismos me cuentan que lo hacen.
Amiguitos, hace un par de semanas que tengo una idea dando vueltas por la cabeza. Sí, no me da el cuero más que para pensar de una idea a la vez y durante semanas, hasta que se me ocurre otra. Pero mis ideas mutan, se transforman, se van por la tangente. Y empiezo a soñar, a fantasear, a atreverme a ir un poco mas allá. No me conformo con poco, eso me parece que a esta altura está clarísimo.
Estoy organizando una fiesta del blog. SUBITE A MI CAMIÓN quiere reunir a todos los lectores en un evento, quiere enfiestarlos, romper las barreras de las redes sociales, hacerlos tangibles, humanizarlos. Redoblo la apuesta, le vamos a dar a este encuentro un fin solidario. Nos vamos a copar, loco. Todos juntos. Y además de reunirnos, vamos a juntar golosinas, galletitas y leche.
¿Quién va a recibir las donaciones? Un comedor infantil que ya está casi seleccionado. La idea es que ellos mismos vengan el día de la fiesta y sean quienes se encarguen de recibir todo lo que ustedes decidan traer. Que, los que deseen, charlen con ellos y conozcan qué hacen y cómo lo hacen.
¿Por qué tendrían que donar? Para que muchos pibes pasen un lindo día del niño y además porque todos aquellos que donen van a participar de sorteos por premios muy lindos.
¿Qué tipo de premios? Los que quieran ofrecer aquellas personas interesadas en ser "auspiciantes". Vayan sabiendo que ya tenemos muchos premios juntaditos.
¿Por qué querrían ser auspiciantes? Porque los que decidan auspiciar la fiesta obsequiando un presente para los sorteos, van a ser promocionados en este blog, en mi perfil de facebook, en la columna semanal de radio donde participo y en otros horarios dentro de la programación de esa misma radio. Una buena causa y oportunidad para darse a conocer.
¿Por qué tendrían que venir a la fiesta? Porque va a estar llena de gente linda, porque nos vamos a divertir, porque estamos todos subidos al mismo camión.
¿Qué pasa si quiero ir pero estoy solo/a? Yo también voy a ir sola. Seremos un par. O dos solos. O quizá seamos muchos solos y entonces seríamos un grupo.
¿Dónde, cuando y a qué hora sería la fiesta? Estoy terminando de definir eso. Si alguno de mis amiguitos bolicheros quiere reunirse conmigo para ofrecer su lugar, para charlar sobre esto porque le interesa, que se comunique conmigo.
Soy muy manija. Quería contarles en unos días pero la ansiedad puede conmigo. No me aguanté las ganas. El camión se puso en marcha con todo, quiere salir a dar una vueltita con todos ustedes, a ablandar el motor.
Ahora, decime una cosa. Y nada de chamuyos, contestame con la verdad, hacémelo saber, dejame que me entere... ¿CUENTO CON VOS?
lunes, 20 de junio de 2011
COMO EVITAR ENAMORARSE DE UN BOLUDO
No puedo ser ni la princesa de mi propio cuento de hadas. No clasifico ni para Fiona. Me voy directo al descenso sin jugar la promoción. Me coimean siempre al juez de línea para que me deje todo el tiempo parada en off side. Menos mal que estoy acostumbrada a que me pasen estas cosas.
Estábamos desnudos tirados en la cama, cansados de garchar profunda y desaforadamente pero con ganas de más. Riéndonos genuinamente de las historietas de Liniers con Enriqueta, Fellini, Madariaga, Olga, Lorenzo y Teresita, los pingüinos, la vaca cinéfila, los duendes que hacen maldades; los monstruos que personifican a las endorfinas, a los miedos, los prejuicios, los sueños, "las cosas". Tomando té y planeando qué preparar de almuerzo. Le conté de un menú re copado que me hacía mi abuela cuando yo era chica y le encantó la idea. Su teléfono no paraba de sonar y hasta ese momento parecía no importarle demasiado pero decidió atenderlo, leer los mensajes.
-No se que le pasa a esta mina. Viene para acá.
-¿Y qué le dijiste?
-Que estaba con alguien, que no lo hiciera. Me dijo que venía igual y me cortó.
-¿Querés que me vaya?- Estas son esa clase de preguntas que me veo en la obligación de formular pero de las que temo terriblemente la respuesta.
-Quiero llevarte a tu casa y volver para arreglar esta situación de una vez por todas.
Lo miré raro. Me quedó resonando su respuesta en la cabeza como un eco. Peroooo ¿y "las salchicas sorpresa"?¿El sexo de la siesta?¿La peli?¿Dónde fue a parar todo eso? Se fue al tacho, a la mismísima mierda. Y ahí estaba yo con fingida cara de aceptación, vistiéndome para rajar como una rata de alcantarilla, cavando un pozo donde hundirme. En historias de tres siempre sobra alguien y generalmente soy yo.
-No. Dejá. Quedate a solucionar tus asuntos. Yo necesito caminar, pensar.
Me prendí un cigarrillo y salí de ahí con aire triunfal, a pesar de que a escondidas estaba haciendo un rollito con mi orgullo, para metérmelo en el culo a la vuelta de la esquina. Un señor me sacó un segundo de mi miseria para hacerme una pregunta.
-Señorita ¿Usted vive en la casa que tiene el cartel de venta? Quisiera saber cuánto están pidiendo.
-No. Pero vaya y toque timbre, seguro que va a haber gente toda la tarde.
Lo entiendo. Les juro que en punto lo hago. Era todo demasiado perfecto para ser real, no podía durar mucho, parece que estas historias no fueron escritas para mí. No, no estoy llorando. Es una pelusita, una pestaña llena de Rimmel que se me metió en el ojo. Capaz que es conjuntivitis. Ya se me va a ir.
Estaba demasiado lejos de mi casa. Una distancia inmensa pero mínima comparada con la que sentí en ese momento con él. Se nubló y empezó a hacer frío pero no supe distinguir si era el clima o yo.
Me fuí a Carrefour a buscar al amor de mi vida. Me fumé cinco cigarrillos en veinte cuadras y no pude evitar pensar que la noche anterior le contaba que quería dejar ese hábito, "pero tengo que estar más tranquila para eso", le argumentaba. Entré al hiper y muchos tipos me miraban, qué curiosas somos las mujeres que eso no nos halaga, cuando sólo deseamos que nos mire una persona.
-Vengo a comprar una XBox. Quiero la que tiene el sistema Kinetic. Me la quiero llevar hoy de ser posible, porque la necesito para soportar este feriado.
El chico de ventas sonrió.
-Lamento decirte que no tenemos actualmente en stock. El gobierno decidió frenar la importación y no sabemos cuando van a entrar.
-¡Perfecto! No me sorprende que ni el amor de mi vida esté disponible en stock para mí. Si yo tengo tanta suerte que me caigo de espaldas y me quiebro la chota.
El tipo largó una carcajada tremenda que me obligó a reirme a mí también. No sé si le pareció buena la ocurrencia o el hecho de que yo no tengo chota. Pero me reí con él.
-¿Te dejó tu novio, flaca?
-No. No tengo novio. Peor aún, una especie de amante, me cambió por otra.
-¡Qué garrón! En esas góndolas de ahí tenés libros. Capaz quieras leer alguno.
Me fuí a chusmear los libros. "El libro de la mujer" de Osho; "Quiero un cambio", "Quererme más" o "Emociones tóxicas" de Bernanrdo Stamateas; "Almas gemelas" de Kirón; "Sexo... ¿y ahora qué hago?" de Alessandra Rampolla; "Como evitar enamorarse de un boludo" de Marcela Puglia; "Horóscopo chino 2011" de Ludovica Squirru; esos eran gran parte de los títulos que estaban a la venta. Todo estaba conspirado perfectamente para burlarse de mí en mi propia cara.
Salí de ahí odiada, con las manos vacías, tomándome dos bondis para irme a casa. Directo a contarles ésto para sentirme un poquito acompañada. Mi hermana y mi mamá se estaban yendo a Carrefour: "Ahí viene la novia del papá de Marcelito", gritaron para hacerme burla. Van a leer esto en algún momento y les va a dar alguito de culpa.
Hoy voy a cenar a lo de mi viejo, con un poco de suerte me de alguno de los abrazos que me quedó debiendo este pibe. Mañana, cuando me sienta un poco mejor, quizá les cuente otra historia graciosa de algún hijo de puta de esos que me cruzo yo, que me haya quedado en el tintero. O mejor aún, les comente sobre la fiesta que estoy organizando para que nos reunamos. Ustedes, que son quienes leen este blog y me acompañan en mis procesos e historias, y yo, que soy la que decide posteo a posteo, poner los huevos sobre la mesa para contarles de mis asuntos, con total honestidad brutal.
Estábamos desnudos tirados en la cama, cansados de garchar profunda y desaforadamente pero con ganas de más. Riéndonos genuinamente de las historietas de Liniers con Enriqueta, Fellini, Madariaga, Olga, Lorenzo y Teresita, los pingüinos, la vaca cinéfila, los duendes que hacen maldades; los monstruos que personifican a las endorfinas, a los miedos, los prejuicios, los sueños, "las cosas". Tomando té y planeando qué preparar de almuerzo. Le conté de un menú re copado que me hacía mi abuela cuando yo era chica y le encantó la idea. Su teléfono no paraba de sonar y hasta ese momento parecía no importarle demasiado pero decidió atenderlo, leer los mensajes.
-No se que le pasa a esta mina. Viene para acá.
-¿Y qué le dijiste?
-Que estaba con alguien, que no lo hiciera. Me dijo que venía igual y me cortó.
-¿Querés que me vaya?- Estas son esa clase de preguntas que me veo en la obligación de formular pero de las que temo terriblemente la respuesta.
-Quiero llevarte a tu casa y volver para arreglar esta situación de una vez por todas.
Lo miré raro. Me quedó resonando su respuesta en la cabeza como un eco. Peroooo ¿y "las salchicas sorpresa"?¿El sexo de la siesta?¿La peli?¿Dónde fue a parar todo eso? Se fue al tacho, a la mismísima mierda. Y ahí estaba yo con fingida cara de aceptación, vistiéndome para rajar como una rata de alcantarilla, cavando un pozo donde hundirme. En historias de tres siempre sobra alguien y generalmente soy yo.
-No. Dejá. Quedate a solucionar tus asuntos. Yo necesito caminar, pensar.
Me prendí un cigarrillo y salí de ahí con aire triunfal, a pesar de que a escondidas estaba haciendo un rollito con mi orgullo, para metérmelo en el culo a la vuelta de la esquina. Un señor me sacó un segundo de mi miseria para hacerme una pregunta.
-Señorita ¿Usted vive en la casa que tiene el cartel de venta? Quisiera saber cuánto están pidiendo.
-No. Pero vaya y toque timbre, seguro que va a haber gente toda la tarde.
Lo entiendo. Les juro que en punto lo hago. Era todo demasiado perfecto para ser real, no podía durar mucho, parece que estas historias no fueron escritas para mí. No, no estoy llorando. Es una pelusita, una pestaña llena de Rimmel que se me metió en el ojo. Capaz que es conjuntivitis. Ya se me va a ir.
Estaba demasiado lejos de mi casa. Una distancia inmensa pero mínima comparada con la que sentí en ese momento con él. Se nubló y empezó a hacer frío pero no supe distinguir si era el clima o yo.
Me fuí a Carrefour a buscar al amor de mi vida. Me fumé cinco cigarrillos en veinte cuadras y no pude evitar pensar que la noche anterior le contaba que quería dejar ese hábito, "pero tengo que estar más tranquila para eso", le argumentaba. Entré al hiper y muchos tipos me miraban, qué curiosas somos las mujeres que eso no nos halaga, cuando sólo deseamos que nos mire una persona.
-Vengo a comprar una XBox. Quiero la que tiene el sistema Kinetic. Me la quiero llevar hoy de ser posible, porque la necesito para soportar este feriado.
El chico de ventas sonrió.
-Lamento decirte que no tenemos actualmente en stock. El gobierno decidió frenar la importación y no sabemos cuando van a entrar.
-¡Perfecto! No me sorprende que ni el amor de mi vida esté disponible en stock para mí. Si yo tengo tanta suerte que me caigo de espaldas y me quiebro la chota.
El tipo largó una carcajada tremenda que me obligó a reirme a mí también. No sé si le pareció buena la ocurrencia o el hecho de que yo no tengo chota. Pero me reí con él.
-¿Te dejó tu novio, flaca?
-No. No tengo novio. Peor aún, una especie de amante, me cambió por otra.
-¡Qué garrón! En esas góndolas de ahí tenés libros. Capaz quieras leer alguno.
Me fuí a chusmear los libros. "El libro de la mujer" de Osho; "Quiero un cambio", "Quererme más" o "Emociones tóxicas" de Bernanrdo Stamateas; "Almas gemelas" de Kirón; "Sexo... ¿y ahora qué hago?" de Alessandra Rampolla; "Como evitar enamorarse de un boludo" de Marcela Puglia; "Horóscopo chino 2011" de Ludovica Squirru; esos eran gran parte de los títulos que estaban a la venta. Todo estaba conspirado perfectamente para burlarse de mí en mi propia cara.
Salí de ahí odiada, con las manos vacías, tomándome dos bondis para irme a casa. Directo a contarles ésto para sentirme un poquito acompañada. Mi hermana y mi mamá se estaban yendo a Carrefour: "Ahí viene la novia del papá de Marcelito", gritaron para hacerme burla. Van a leer esto en algún momento y les va a dar alguito de culpa.
Hoy voy a cenar a lo de mi viejo, con un poco de suerte me de alguno de los abrazos que me quedó debiendo este pibe. Mañana, cuando me sienta un poco mejor, quizá les cuente otra historia graciosa de algún hijo de puta de esos que me cruzo yo, que me haya quedado en el tintero. O mejor aún, les comente sobre la fiesta que estoy organizando para que nos reunamos. Ustedes, que son quienes leen este blog y me acompañan en mis procesos e historias, y yo, que soy la que decide posteo a posteo, poner los huevos sobre la mesa para contarles de mis asuntos, con total honestidad brutal.
domingo, 19 de junio de 2011
¡QUE PAPITO!
Mi viejo es un tipo rarísimo. Nunca entendí muy bien su manual. Su proceder. Su estilo. Lo conozco hace veinticinco años y fue siempre igual. Un insistidor. Un EMO. Siempre sentado en su computadora, solo, antisocial, caracúlico, monosilábico, inexpresivo, deprimido, esquivo, serio, aburrido, pintón.
Siempre me esforcé por darle satisfacciones, buenas noticias, motivos suficientes como para que me abrace, me dé un beso, se enorgullezca de mí, me regale una buena sonrisa. Pero nada, che. El tipo firme en su postura de icerberg.
Los años me permitieron relajarme y empezar a derrapar sin sentir culpa por darle disgustos, después de todo parecía ser lo mismo una cosa que la otra. Y me sirvieron, además, para darme cuenta que cada uno es como es. Que no se le pueden pedir peras al olmos como tampoco abrazos y demostraciones de cariño a mi viejo.
Una de las enseñanzas mas importantes que me dejó mi "Rolando Rivas" fue que a los padres, por mas imbéciles que puedan parecernos en ocasiones, tenemos que aceptarlos y amarlos como son.Sobre todo nosotros, los que entramos en el grupo que los tienen vivitos y coleando. Con virtudes y defectos. Con blancos y negros. Con y sin. Al fin y al cabo mi costado emo, mis horas frente a la computadora, mi vozarrón de la "Gata Varela", gran parte de mi destreza para los estudios y algunas otras cosillas más, se lo debo a él.
Después de todo, si algún día consigo el novio que mi mamá tanto quiere que tenga, y redoblo la apuesta casándome con él, existe en mi vida un padre para que me lleve del brazo directo al altar, a pesar de que me va arruinar todas las fotos con su cara de culo. Quiero ponerlo en el compromiso, obligarlo, estar hasta último momento rezando que aparezca, que no me deje en banda, que se cope conmigo.
No se la voy a hacer tan fácil igual, ehhhh. Por supuesto que no. No se lo merece. Tengo pensado cagarle bien la vida consiguiéndome un marido tan besuquero y cargoso como yo, que me llene de hijos lindos, simpáticos, locos y excesivamente cariñosos. Para llevárselos a la casa de visita y tirárselos encima como montruos devoradores. Para que se lo fagociten y lo maten de dulzura. Para ver si consigo molestarlo, arruinarle su maldito plan de tosco, frío y lejano. Para que le den de prepo y sin pedirle permiso, todos los besos y abrazos que hubiese querido darle yo.
No voy a decir que mi papá es el mejor del mundo. Tampoco es que sea el peor. Pero es el mío, Mi viejo, y para mí eso es mas que suficiente. Felíz día, PAPI. Te amo mucho.
Siempre me esforcé por darle satisfacciones, buenas noticias, motivos suficientes como para que me abrace, me dé un beso, se enorgullezca de mí, me regale una buena sonrisa. Pero nada, che. El tipo firme en su postura de icerberg.
Los años me permitieron relajarme y empezar a derrapar sin sentir culpa por darle disgustos, después de todo parecía ser lo mismo una cosa que la otra. Y me sirvieron, además, para darme cuenta que cada uno es como es. Que no se le pueden pedir peras al olmos como tampoco abrazos y demostraciones de cariño a mi viejo.
Una de las enseñanzas mas importantes que me dejó mi "Rolando Rivas" fue que a los padres, por mas imbéciles que puedan parecernos en ocasiones, tenemos que aceptarlos y amarlos como son.Sobre todo nosotros, los que entramos en el grupo que los tienen vivitos y coleando. Con virtudes y defectos. Con blancos y negros. Con y sin. Al fin y al cabo mi costado emo, mis horas frente a la computadora, mi vozarrón de la "Gata Varela", gran parte de mi destreza para los estudios y algunas otras cosillas más, se lo debo a él.
Después de todo, si algún día consigo el novio que mi mamá tanto quiere que tenga, y redoblo la apuesta casándome con él, existe en mi vida un padre para que me lleve del brazo directo al altar, a pesar de que me va arruinar todas las fotos con su cara de culo. Quiero ponerlo en el compromiso, obligarlo, estar hasta último momento rezando que aparezca, que no me deje en banda, que se cope conmigo.
No se la voy a hacer tan fácil igual, ehhhh. Por supuesto que no. No se lo merece. Tengo pensado cagarle bien la vida consiguiéndome un marido tan besuquero y cargoso como yo, que me llene de hijos lindos, simpáticos, locos y excesivamente cariñosos. Para llevárselos a la casa de visita y tirárselos encima como montruos devoradores. Para que se lo fagociten y lo maten de dulzura. Para ver si consigo molestarlo, arruinarle su maldito plan de tosco, frío y lejano. Para que le den de prepo y sin pedirle permiso, todos los besos y abrazos que hubiese querido darle yo.
No voy a decir que mi papá es el mejor del mundo. Tampoco es que sea el peor. Pero es el mío, Mi viejo, y para mí eso es mas que suficiente. Felíz día, PAPI. Te amo mucho.
sábado, 18 de junio de 2011
HOY CONOCÍ AL NUEVO AMOR DE MI VIDA
-Qué nochecita... Nunca un mensaje para avisar que no venís a dormir, que estas viva, bien. ¿Es mucho pedir?
-No rompas las bolas, ma. Tengo un redoblante adentro del coco.
-Dale, preparate que ya nos vienen a buscar.
Salí sola otra vez. ¡Cuánto hace que no lo hacía!. Tenía y quería hacerle el aguante a la banda de unos conocidos que me caen muy bien, en el lanzamiento de su primer disco. Y tenía, posiblemente, otro gran motivo por el cual asistir al evento. Me conseguí una banqueta y una birra bien fría. O dos. O tres. No había cenado y cuando quise percatarme de ese detalle estaba totalmente en pedo. Hablando con quien se me acercara. Riendome y tambaleando con elegancia y frustrada sensualidad en dirección al baño. El motivo apareció, se emborrachó conmigo y nos reímos de cualquier ocurrencia oportuna. Me invitó a uno de esos telos que me encantan.
Que lindos son los telos. Cuanto hace que no iba a uno. Me gustan particularmente los que no tienen crisis de identidad y ya asumieron con dignidad que lo son. Espejos por las cuatro esquinas, hidromasajes, camas redondas, caballitos del amor, luces de todos colores. Esos que tienen colchones para contar historias de todo tipo: de amantes, de borrachos, de enamorados. Esos que al prender la tele te muestran un primer plano de cómo hacerle un peteco Carabajal al negro senegales que, por ser acreedor de una Magnum 44, se salvó de vender platería en las playas del sur, en las temporadas de verano. Esos en los que, apenas abrís la puerta, podés dejar el pudor y la piel de los prejuicios colgada al lado de la campera, y ponerte en la de otros, entrar en personaje. Esos telos me encantan.
Llegué a casa despeinada, felíz y con un dolor de cabeza insoportable. Y tenía que asistir, como el protocolo familiar lo indica, al cumpleaños de cinco de mi sobrino. Ya nos venían a buscar y yo estaba mas radioactiva que Japón. No me dejaron ni bañarme.
-Conseguime un alikal aunque sea.
Entramos al salón de fiestas infantiles y estaba sonando el sapo Pepe, Pipo Pescador, Topa y no se cuantos otros hitazos mas del Disney Channel. Yo me quería inmolar, pegarme un tiro en las bolas o encerrarme en el baño de "nenas" a desprenderme de todo lo que me estaba haciendo daño. No me pude sacar la campera, el cinto de tachas, mucho menos el maquillaje corrido y, menos que menos, la cara de reviente.
-Sprite. Traeme Sprite.
En menos de media hora me encontré rodeada de niños con voces chillonas, que insisten en decir cuarenta veces lo mismo sin tomar aire, hasta ser escuchados. Con minis "Panam" disfrazadas de princesas que te piden que las lleves a hacer pis. Con globos, piñata, pelotero, inflable. Con los sandwiches de miga que tanto me gustan. Pero yo no podía procesar información, ni darla. Me hicieron preguntas que no pude responder. Estaba odiada. Quiero mi cama, ¡ya!.
Estuve a punto de entrar en un colapso nervioso cuando el ibuprofeno decidió hacerse cargo de mi resaca pesada y traicionera, y una de las animadoras me presentó al futuro amor de mi vida. Se me pasó todo. De pronto, de golpe. Así sin más, renací. Lo miré y entendí que somos el uno para el otro. Morocho, prolijo, moderno, tan simple como sofisticado. Nos miramos mutuamente con profunda admiración, fue amor a primera vista. Tanto conectamos que sobraron las palabras. Lo amo, lo quiero todito para mí, tenerlo y disfrutarlo cada vez que se me antoje, abusarme de él sin ningún tipo de piedad ni clemencia, quiero que me haga bailar en su compañía.
Me fuí de la fiesta sintiendome mejor que cuando entré, atraída por su presencia irresistible, enamorada perdidamente. Con la promesa de volver a vernos quizá en otro lado, dentro de otro contexto. De divertirnos juntos, de compartir momentos, de hacernos mutua compañía. Me dijeron que lo encuentro en Carrefour, en la sección de electrónica, que ahí puedo dar con él. Poseerlo.
XBox, no voy a parar hasta que seas mío, esta semana , me dijeron, estás de oferta.
Pasé de los espejos en el techo al Sapo Pepe sin escalas. A la fiesta asistimos: yo, una resaca pesada, un intenso recuerdo de anoche, todos sus olores y los míos. Pero, para mi sorpresa, conocí al futuro amor de mi vida. Este finde viene bastannnnnnte interesante.
-No rompas las bolas, ma. Tengo un redoblante adentro del coco.
-Dale, preparate que ya nos vienen a buscar.
Salí sola otra vez. ¡Cuánto hace que no lo hacía!. Tenía y quería hacerle el aguante a la banda de unos conocidos que me caen muy bien, en el lanzamiento de su primer disco. Y tenía, posiblemente, otro gran motivo por el cual asistir al evento. Me conseguí una banqueta y una birra bien fría. O dos. O tres. No había cenado y cuando quise percatarme de ese detalle estaba totalmente en pedo. Hablando con quien se me acercara. Riendome y tambaleando con elegancia y frustrada sensualidad en dirección al baño. El motivo apareció, se emborrachó conmigo y nos reímos de cualquier ocurrencia oportuna. Me invitó a uno de esos telos que me encantan.
Que lindos son los telos. Cuanto hace que no iba a uno. Me gustan particularmente los que no tienen crisis de identidad y ya asumieron con dignidad que lo son. Espejos por las cuatro esquinas, hidromasajes, camas redondas, caballitos del amor, luces de todos colores. Esos que tienen colchones para contar historias de todo tipo: de amantes, de borrachos, de enamorados. Esos que al prender la tele te muestran un primer plano de cómo hacerle un peteco Carabajal al negro senegales que, por ser acreedor de una Magnum 44, se salvó de vender platería en las playas del sur, en las temporadas de verano. Esos en los que, apenas abrís la puerta, podés dejar el pudor y la piel de los prejuicios colgada al lado de la campera, y ponerte en la de otros, entrar en personaje. Esos telos me encantan.
Llegué a casa despeinada, felíz y con un dolor de cabeza insoportable. Y tenía que asistir, como el protocolo familiar lo indica, al cumpleaños de cinco de mi sobrino. Ya nos venían a buscar y yo estaba mas radioactiva que Japón. No me dejaron ni bañarme.
-Conseguime un alikal aunque sea.
Entramos al salón de fiestas infantiles y estaba sonando el sapo Pepe, Pipo Pescador, Topa y no se cuantos otros hitazos mas del Disney Channel. Yo me quería inmolar, pegarme un tiro en las bolas o encerrarme en el baño de "nenas" a desprenderme de todo lo que me estaba haciendo daño. No me pude sacar la campera, el cinto de tachas, mucho menos el maquillaje corrido y, menos que menos, la cara de reviente.
-Sprite. Traeme Sprite.
En menos de media hora me encontré rodeada de niños con voces chillonas, que insisten en decir cuarenta veces lo mismo sin tomar aire, hasta ser escuchados. Con minis "Panam" disfrazadas de princesas que te piden que las lleves a hacer pis. Con globos, piñata, pelotero, inflable. Con los sandwiches de miga que tanto me gustan. Pero yo no podía procesar información, ni darla. Me hicieron preguntas que no pude responder. Estaba odiada. Quiero mi cama, ¡ya!.
Estuve a punto de entrar en un colapso nervioso cuando el ibuprofeno decidió hacerse cargo de mi resaca pesada y traicionera, y una de las animadoras me presentó al futuro amor de mi vida. Se me pasó todo. De pronto, de golpe. Así sin más, renací. Lo miré y entendí que somos el uno para el otro. Morocho, prolijo, moderno, tan simple como sofisticado. Nos miramos mutuamente con profunda admiración, fue amor a primera vista. Tanto conectamos que sobraron las palabras. Lo amo, lo quiero todito para mí, tenerlo y disfrutarlo cada vez que se me antoje, abusarme de él sin ningún tipo de piedad ni clemencia, quiero que me haga bailar en su compañía.
Me fuí de la fiesta sintiendome mejor que cuando entré, atraída por su presencia irresistible, enamorada perdidamente. Con la promesa de volver a vernos quizá en otro lado, dentro de otro contexto. De divertirnos juntos, de compartir momentos, de hacernos mutua compañía. Me dijeron que lo encuentro en Carrefour, en la sección de electrónica, que ahí puedo dar con él. Poseerlo.
XBox, no voy a parar hasta que seas mío, esta semana , me dijeron, estás de oferta.
Pasé de los espejos en el techo al Sapo Pepe sin escalas. A la fiesta asistimos: yo, una resaca pesada, un intenso recuerdo de anoche, todos sus olores y los míos. Pero, para mi sorpresa, conocí al futuro amor de mi vida. Este finde viene bastannnnnnte interesante.
jueves, 16 de junio de 2011
¿QUERÉS SER MI NOVIO?
Hoy quiero hablar de mí. Ponerme en evidencia. Desnudarme un poco ante ustedes. No preparen los pochoclos, muchachos, que no voy a subir ningún videito porno.
Mis primeros años de soltería transcurrieron sumida en un estado desequilibrado pero estable. Salir sola, encontrarme con alguien o no, analizar las conductas humanas desde la butaca de la barra de algún bar. Nunca me gustó hacer muchos planes para salir por eso salgo mucho sola. O salía. ¿Sola, sola? Sí, solita. Me cambiaba, llamaba un taxi, entraba a algun bar, me sentaba a tomar vodka con naranja, y después de ahí todo era un misterio. No salía de levante, no necesariamente. Tampoco me quedaba toda la noche haciéndome la gata chocada. Simplemente no me gusta que otros decidan por mí; qué hacer, dónde ir, no me gusta ir al baño de a dos ni sentir culpa si me pinta irme a dormir de un momento a otro.
Un día me pasó algo raro, me rebelé a mí misma. Me cansé. Ya no quise pagar mas remises, aumentaron una bocha, loco. No quise ponerme más brillos ni tacos altos. No mas barras de bar. No quise escuchar preguntas absurdas ni típicas de hombres básicos y poco interesantes. Y sepanlo: NO, no me llamo ni María, ni Florencia, ni Paula ni Enriqueta.
Me llamo Dafne y soy una tiernita. Soy el cordero disfrazado de lobo. La típica mina que prepara una comida exquisita y llena de amor para intentar conquistar al chico que le gusta pero que para ella no se hace más que unos desabridos fideos blancos, con un chorro de aceite, y que los come directo de la olla.
Dejé de salir para ponerme a escribir. En ésta, si me disculpan, les voy a fallar. No sé si voy a hacerlos reír. Bueno, tampoco es que yo sea Adam Sandler, no?. Ahora, me quedo en casa todo el finde metida en la cama. O casi todo. Mi familia, de hecho, decidió apodarme "Clarita" en honor al personaje paralítico del dibujo animado "Heidi". Esa es la imágen que mi familia tiene de mí, unos hijos de puta. Tristísimo y gracioso a la vez. Porque entran a mi habitación y me dicen: "¿desea algo la señorita Clarita?" y yo les sacudo con lo primero que tengo a mano.
Mi mamá quiere que me consiga un novio. Creo que está preocupada por mí. "Tenés que conseguirte un novio", me repite. Un día estaba sentada frente a mi computadora chateando con el antigalán y no se me ocurrió mejor idea que escribirle para preguntárselo, que suicidarme.
-¿Querés ser mi novio?. - Apreté Enter.
-No.- Ese NO fue para mí como un Alt+ Ctrl+ Supr.
Hablé de ésto con mis amigas y también las escuché a ellas hablar de sus relaciones, de sus problemas, de sus terapias de pareja. Chicas, están todas en el horno. Automáticamente me sacan las ganas de tener uno. Es que acaso, ¿no es posible tener una relación de novios con el potencial de una relación de buenos amantes? Ah, ¿no?. Ok, entonces me la banco sola como buena Clarita que soy y me alegro de que me haya dicho que no. Porque quizá, por tercer invierno consecutivo, no tendré unas piernas peludas que me calienten el culo y las patas, pero tampoco voy a sostener discusiones absurdas en el supuesto nombre del amor.
Madre, no te preocupes por mí, mejor preocupate por ellas. Y lamento defraudarte una vez más. Porque no, no quiero un novio. Solo quiero que ÉL me abrace.
Mis primeros años de soltería transcurrieron sumida en un estado desequilibrado pero estable. Salir sola, encontrarme con alguien o no, analizar las conductas humanas desde la butaca de la barra de algún bar. Nunca me gustó hacer muchos planes para salir por eso salgo mucho sola. O salía. ¿Sola, sola? Sí, solita. Me cambiaba, llamaba un taxi, entraba a algun bar, me sentaba a tomar vodka con naranja, y después de ahí todo era un misterio. No salía de levante, no necesariamente. Tampoco me quedaba toda la noche haciéndome la gata chocada. Simplemente no me gusta que otros decidan por mí; qué hacer, dónde ir, no me gusta ir al baño de a dos ni sentir culpa si me pinta irme a dormir de un momento a otro.
Un día me pasó algo raro, me rebelé a mí misma. Me cansé. Ya no quise pagar mas remises, aumentaron una bocha, loco. No quise ponerme más brillos ni tacos altos. No mas barras de bar. No quise escuchar preguntas absurdas ni típicas de hombres básicos y poco interesantes. Y sepanlo: NO, no me llamo ni María, ni Florencia, ni Paula ni Enriqueta.
Me llamo Dafne y soy una tiernita. Soy el cordero disfrazado de lobo. La típica mina que prepara una comida exquisita y llena de amor para intentar conquistar al chico que le gusta pero que para ella no se hace más que unos desabridos fideos blancos, con un chorro de aceite, y que los come directo de la olla.
Dejé de salir para ponerme a escribir. En ésta, si me disculpan, les voy a fallar. No sé si voy a hacerlos reír. Bueno, tampoco es que yo sea Adam Sandler, no?. Ahora, me quedo en casa todo el finde metida en la cama. O casi todo. Mi familia, de hecho, decidió apodarme "Clarita" en honor al personaje paralítico del dibujo animado "Heidi". Esa es la imágen que mi familia tiene de mí, unos hijos de puta. Tristísimo y gracioso a la vez. Porque entran a mi habitación y me dicen: "¿desea algo la señorita Clarita?" y yo les sacudo con lo primero que tengo a mano.
Mi mamá quiere que me consiga un novio. Creo que está preocupada por mí. "Tenés que conseguirte un novio", me repite. Un día estaba sentada frente a mi computadora chateando con el antigalán y no se me ocurrió mejor idea que escribirle para preguntárselo, que suicidarme.
-¿Querés ser mi novio?. - Apreté Enter.
-No.- Ese NO fue para mí como un Alt+ Ctrl+ Supr.
Hablé de ésto con mis amigas y también las escuché a ellas hablar de sus relaciones, de sus problemas, de sus terapias de pareja. Chicas, están todas en el horno. Automáticamente me sacan las ganas de tener uno. Es que acaso, ¿no es posible tener una relación de novios con el potencial de una relación de buenos amantes? Ah, ¿no?. Ok, entonces me la banco sola como buena Clarita que soy y me alegro de que me haya dicho que no. Porque quizá, por tercer invierno consecutivo, no tendré unas piernas peludas que me calienten el culo y las patas, pero tampoco voy a sostener discusiones absurdas en el supuesto nombre del amor.
Madre, no te preocupes por mí, mejor preocupate por ellas. Y lamento defraudarte una vez más. Porque no, no quiero un novio. Solo quiero que ÉL me abrace.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




